“No hay primaria porque hay jefatura política”. A modo de mandamiento, la frase pertenece a un dirigente del PJ del norte del país, pero no tiene límite ni colores: el dictamen se puede aplicar en todo el país y para casi todos los partidos.

De Cristina de Kirchner, que abandonó el PJ para gambetear las PASO, a Horacio Rodríguez Larreta, que bloqueó el ingreso de Martín Lousteau a una interna de Cambiemos, las primarias corren riesgo de vaciarse.

Sobre 24 provincias, según datos de la Justicia Electoral que cotejó Clarín, en 17 hay primarias del PJ o Cambiemos. Pero esa estadística puede ser engañosa: en los distritos de más peso político, reinan las listas de unidad o hay PASO casi simbólicas. Es lo que sucede, en mayor o menor medida, en Capital, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza.

Un mapeo de cómo se presenta la elección del 13 de agosto, en su cuarto ensayo -debutó en 2011 y se aplicó en 2013 y 2015- presenta particularidades y diagnósticos dispares.

El panperonismo, que no tiene marca única a nivel nacional -cada provincia usó su sello electoral-, registra competencias en once provincias. En cinco de ellas, controla el gobierno local: Salta, Entre Ríos, Chaco, Tucumán y La Pampa.

Cambiemos, la alianza oficial, se mostró un poco menos proclive a la interna y autorizó diez duelos. En Córdoba, San Juan, Santa Cruz, San Luis, Catamarca, Neuquén, La Pampa, Entre Ríos, Chaco y Salta. En las cinco que gobierna, no hay PASO.

La mayoría de las primarias del PJ tienen encanto: en Capital hay tres boletas (PJ con La Cámpora contra Moreno-Vera y un ala progre de Hagman), en Tucumán Juan Manzur dejó correr 9 listas, en Salta Juan Manuel Urtubey tiene 6, el peronismo pampeano, donde gobierna Carlos Verna, anota 6 versiones y en Entre Rios se da el caso más prolífico: 10 tiras, todas bajo el paraguas de Gustavo Bordet, que convocó a todas las versiones del PJ por lo que compiten una lista “oficial” que encabeza Juan Bahillo, contra entre varias, una del ex senador menemista Augusto Alasino y otra del camporista Jorge Barreto.

En varios dominios la primaria sirve para resolver asuntos de pertenencia. Son los casos de Santa Fe y Mendoza. El PJ territorial (el mendocino Omar Felix y la juez santafesina Alejandra Rodenas) contra el peronismo K de Juan Jofré y Agustín Rossi. Ocurre, en general, donde el PJ no gobierna: en Jujuy hay seis ofertas para senadores, uno K, otros territoriales e, incluso, massistas. En Corrientes hay 5 listas y en Chubut quedaban ayer 7 boletas.

El caso bonaerense es, si se quiere, emblemático: hay 18 espacios políticos anotados y no hay primarias relevantes. En estas horas, el juez Juan Manuel Culotta volteó las listas patrocinadas por Mario Ishii y José Ottavis por lo cual el ex ministro Florencio Randazzo quedaría sin rivales. En la provincia que concentra casi 40% del padrón hay tres internas, a simple vista periféricas: el Partido Federal tiene tres listas para senadores (compite el juez Cruciani), del Campo Popular dos y el Frente Patriota Bandera Vecinal anota 6 ofertas para senadores y deja a Alejandro Biondini, acusado de filo nazi, como único postulante a diputado.

La voluntad de la Rosada de que Cambiemos saltee las primarias resultó bastante eficaz: hay dos listas en Córdoba, pero en el Gobierno dicen que una de ellas es casi testimonial, y disputas en otras provincias. La más caliente parece la de La Pampa: se miden Martín Berhongaray (UCR), Martín Maquieyra (PRO) y Francisco Torroba, con apoyo del Frepam. En territorios donde Cambiemos quiso evitar las PASO intervino la Justicia electoral: ocurrió con Alejandro Vidal, que logró meterse a pulsear contra David Schlereth, el candidato “oficial”. En Salta chocan el PRO (Martín Grande) con la UCR (Rubén Correa). En Entre Ríos Cambiemos puede agitarse con el espadeo entre Atilio Benedetti y María Jaroslavsky. En Santa Fe, la Justicia bochó al radical Jorge Boasso.

En seis provincias no se perfilan primarias para cargos nacionales de ningún partido: ocurre en Misiones, Santiago del Estero, La Rioja, Tierra del Fuego, Río Negro y Formosa.

Otra particularidad es que en varios territorios el peronismo va desdoblado -el PJ oficial por un lado y versiones K o del Movimiento Evita por afuera. Cambiemos también ofrece esos matices: en Rio Negro, la Coalición Cívica, el partido de Elisa Carrió, va por afuera del frente PRO-UCR. El massismo está más alineado, aunque tiene primarias en Corrientes por diputado nacional donde a “Nito” Artaza le brotaron dos contrincantes.