Fue un movimiento suave que intento evitar toda estridencia, pero a pesar de eso desató una tormenta en el corazón del radicalismo. El cambio que el gobierno pensó para el Ministerio de Defensa parecía casi un enroque: Oscar Aguad pasó allí desde el ministerio de Comunicaciones y el saliente Julio Martínez fue a ocuparse de su candidatura a senador por La Rioja. El resto, es decir los cargos de secretario para abajo, debían ser un recambio de simple trámite. Así fue hasta ayer, cuando el Boletín Oficial dio cuenta de otra realidad.

Entre los cambios que el gobierno decidió para Defensa se incluyó, entonces, la salida de los dos radicales mas radicales de ese ministerio que en el reparto original que hizo Macri dentro de Cambiemos había sido asignado a la UCR: Ángel Tello y Walter Ceballos dejaron el estado mayor de Aguad y sus renuncias de forma les fueron aceptadas por decretos de Mauricio Macri.

Objeción

Hasta ahora se sabía que el Gobierno, en especial la Jefatura de Gabinete, había tenido algún cuestionamiento a la tarea del saliente ministro Martínez sobre todo en materia fiscal, pero ninguna objeción se hizo sobre el desempeño de Ceballos, lo que abre la puerta a pensar que se fue de Defensa básicamente por su rol de radical. Algo parecido puede razonarse sobre Tello. Esa tesis se refuerza con un análisis de los reemplazantes de ambos.

A Ceballos no hay que analizarlo solo como exfuncionario de Defensa sino también como secretario general del Comité Nacional de la UCR. Según rezó ayer el Boletín Oficial, lo reemplaza en la Secretaria de Servicios Logísticos para la Defensa y Coordinación Militar en Emergencias la cordobesa juecista Graciela Susana Villata. Esta claro que Villata es persona de confianza del otro cordobés en danza, Aguad, pero no es radical y con eso la UCR ya debe anotarse un cargo menos en el gobierno.

En el enorme edificio del ministerio de Defensa se daba como un hecho ayer que Villata se tendría que hacer cargo del recorte que se viene en el área militar para despues de las elecciones. Quizás por esa razón Ceballos le rechazó a Aguad quedarse con un cargo de asesor rentado y solo ofreció toda la ayuda que necesitara el nuevo ministro pero siempre ad honorem, una forma de no quedar usufructuando un puesto en medio de esa tormenta de recortes que parece venir.

Reemplazante

Algo similar sucede con Tello. El Boletín Oficial informó ayer la aceptación presidencial de su renuncia, pero no del nombramiento de un reemplazante. Como anticipó este diario en Charlas de Quincho, ese lugar será para Horacio Chighizola, un radical con un perfil un tanto mas light y menos combativo, "mas del estilo del CARI", según lo describen en la UCR. Por lo tanto, mas del gusto de la Casa Rosada. Antecedentes radicales a Tello no le faltaban, sobre todo como escriba y teórico de cuestiones fiscales y de defensa para el partido. Es recordado un paper que escribió junto a Miguel Pesce para la fundación CECE, que animaba Jesús Rodríguez, sobre el uso de los Fondos Reservados durante el gobierno de Carlos Menem; una trabajo que fue casi una Biblia sobre el tema no solo para los radicales, sino también para el periodismo.

La historia dice que Macri le comunicó a Aguad su nombramiento en Defensa y le aclaró que disponía de libertad absoluta para decidir sobre sus secretarios. El ex de Comunicaciones comenzó a armar un tejido que fue distinto del que ayer se consagró. En el medio hubo una contramarcha en la Casa Rosada y en la segunda vuelta el presidente pidió cambiar todo el equipo. Fue cuando las explicaciones hicieron referencia a la situación del gasto en el Ministerio y como lo había manejado Martínez. Aguad tuvo que hacerse cargo de informarle a los radicales los cambios de último momento que ayer se vieron en el Boletín Oficial junto con la renuncia aceptada al jefe de Gabinete de Martínez, Damián Vaudagna, y su reemplazo por Raúl Adolfo Ripa, que ocupaba el mismo cargo pero en Comunicaciones.

Como contrapartida, Mario Barletta, otro radical que a pesar de haber sido jefe partidario hoy tiene poco o nulo predicamento en la conducción de la UCR, confirmaba ayer oficialmente que aceptada el cargo de embajador argentino en Uruguay, en reemplazo de Guillermo Montenegro al que el macrismo le condonó la sentencia de destierro y lo trajo de nuevo como candidato.