Los mandatarios peronistas intentarán una muestra de fuerza en una reunión que harían antes de las PASO en la Capital Federal. "No hay una fecha determinada, pero se está hablando", confió a LA NACION un funcionario cercano al cordobés Juan Schiaretti, uno de los líderes del sector más reactivo a la ex presidenta. A los integrantes de la "liga de gobernadores" que ya mantuvieron algunos encuentros grupales se sumaría esta vez el pampeano Carlos Verna, un enemigo del macrismo, pero también un rival de Cristina.

El encuentro parecía estar acordado antes de la sesión del Congreso por De Vido, pero quedó en suspenso. ¿Qué puede salir?, preguntó este diario. "La posición clara de que los planteos que tenemos llegarán al Congreso, de que no nos quedaremos en el discurso", respondió la fuente schiarettista.

El objetivo mayor es demostrar que no responden a órdenes del kirchnerismo, que tienen juego propio y que, si bien por ahora están focalizados en sus territorios, serán los protagonistas de la reorganización del peronismo de cara a la presidencial de 2019, y que no le regalarán ese rol a Cristina Kirchner, más allá de un eventual triunfo. El grupo es muy heterogéneo; hay gobernadores como Schiaretti y el salteño Juan Manuel Urtubey que claramente no se encolumnan detrás de la ex presidenta. También la fueguina Rosana Bertone adhiere a esta postura.

El chaqueño Domingo Peppo y el riojano Sergio Casas están en una posición incómoda porque conviven con antimacristas como Jorge Capitanich y Luis Beder Herrera, pero tratan de presentarse como independientes. Algo similar le ocurre al sanjuanino Sergio Uñac con su antecesor José Luis Gioja, algo que condicionó su accionar en el caso De Vido. "Creemos que la recuperación del movimiento debe darse de cara al 2019 con quien pueda ser una síntesis del peronismo con otros sectores que se puedan sumar", resume Peppo, aunque admite que un buen resultado electoral sentaría en esa mesa de decisiones a Cristina.

Más clara quedó la postura del tucumano Juan Manzur, quien también colisiona con José Alperovich, pero que últimamente se despegó del Gobierno y se acercó al kirchnerismo. En la misma vereda están la santacruceña Alicia Kirchner, el formoseño Gildo Insfrán y el puntano Alberto Rodríguez Saá. Todos ellos están dispuestos a jugar sin ambigüedades con el kirchnerismo.

"En estas elecciones cada uno haga el juego que quiera hacer, pero después de las elecciones hay que trabajar por el peronismo, para neutralizar lo más posible la «resurrección» de Cristina", contó a este diario un referente del gabinete del entrerriano Gustavo Bordet, otro de los que busca renovar el PJ y que inclusive tiene buen vínculo con Sergio Massa. "Los alineamientos con De Vido quedaron en esa noche, no hay que proyectarlos", agregó.

Al igual que Cristina, también Mauricio Macri divide posiciones entre los mandatarios provinciales. Hay un sector que mantiene buen vínculo y otro abiertamente enfrentado. Pero todos están juntos a la hora de reclamar fondos. Y ya hay señales de que el vínculo entre Nación y provincias se tensará más después de las legislativas. Reclamarán mayor coparticipación, garantías del financiamiento de las cajas de jubilaciones y equidad en la distribución de subsidios. No entorpecerán la gobernabilidad si el Gobieno les gira más fondos.

En los reclamos de más fondos por parte de las provincias se mezclan cuestiones electorales con necesidades reales. Ese tironeo tendrá su capítulo cuando los gobernadores planteen su posición frente a la Corte Suprema, que ya los citó por la judicialización del Fondo del Conurbano Bonaerense. Para esa instancia ya tienen una posición acordada: María Eugenia Vidal tiene razón en su planteo (el fondo está congelado en 650 millones de pesos desde los 90) pero las provincias rechazarán que, para que Buenos Aires reciba más dinero, ellas reduzcan sus montos.