Si dentro de 68 días los resultados de las PASO se repiten, Cambiemos tendrá un notable crecimiento de bancas en el Congreso, pero de todas maneras seguirá siendo minoría en ambas cámaras y deberá negociar leyes con la oposición, sobre todo con un massismo reducido y los bloques de los gobernadores peronistas, que se convertirán en sus principales aliados.

La actividad parlamentaria no será nada sencilla para el Gobierno, que en los próximos meses le propondrá al Congreso una agenda ambiciosa, que incluye una nueva ley de medios (ley de Comunicaciones Convergente, que será enviada a fines de este año) y al menos tres reformas grandes: la impositiva, la previsional y la electoral, con la boleta electrónica.

En la Cámara de Diputados, el interbloque Cambiemos, que agrupa a los bloques de la Unión Cívica Radical, Unión PRO y Coalición Cívica, tiene 86 integrantes. Si los resultados del escrutinio provisorio se confirmarán en las elecciones generales del 22 de octubre, el oficialismo pasaría a contar con 105 diputados de un total de 257, lo que supone un crecimiento del 22%.

Con estos números, al interbloque Cambiemos, que preside el radical cordobés Mario Negri, le resultaría más sencillo llegar al quórum (129 diputados sentados) pero le seguirán faltando unos sesenta diputados para llegar a los dos tercios, requeridos, por ejemplo, para cumplir dos objetivos del gobierno de Mauricio Macri: el juicio político a la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, y suspender o expulsar al diputado Julio de Vido.

Para sancionar leyes deberá negociar con otros dos espacios que reunirían unos cincuenta diputados: alrededor de 20 del futuro bloque massista, que se achicará, y unos 30 del Bloque Justicialista, que responde a los gobernadores peronistas y duplicará sus bancas actuales.

El bloque Frente para la Victoria-PJ permanecería con la misma cantidad de bancas y seguirá siendo el espacio más numeroso de la Cámara baja, con 70 miembros. Esta bancada responde directamente a Cristina Kirchner y seguirá siendo la principal oposición de Cambiemos.

Más presencia en la Cámara alta

Cambiemos sí se beneficiaría con un importante crecimiento en el Senado, donde tiene 16 bancas y pasaría a contar con 26, lo que supone un aumento del 62,5%.

Esto supone que del 22,2% del total de bancas que tiene actualmente en el Senado pasará a tener el 36,1%.

Esto, a su vez, significa que el oficialismo ganaría una herramienta parlamentaria clave de la que actualmente carece: con ese tercio de bancas podría bloquear intentos opositores de imponer leyes sobre tablas o iniciativas que requieran los dos tercios de los votos, que en la Cámara alta son 24.

De las ocho provincias que renuevan senadores nacionales, el oficialismo se impuso en tres, Jujuy, San Luis y Santa Cruz. En estos tres distritos se invertiría el dos por uno a favor del PJ.

Además, Cambiemos po- dría obtener un triunfo en la provincia de Buenos Aires, a juzgar por el “empate” que reflejó el escrutinio provisorio de las PASO.

En cambio, Cambiemos perdió de manera contundente en Formosa y en San Juan, y también en La Rioja y Misiones, pero en estas dos últimas provincias, a pesar de la derrota, logrará sumar dos bancas.

En La Rioja los tres senadores con mandato hasta diciembre son del PJ y en la elección de ayer Cambiemos salía en segundo lugar, con lo cual el radical Julio Martínez podría entrar y darle al presidente Macri una banca que hoy no tiene.

En Misiones es el mismo caso: hay dos senadores del PJ y una del Frente Renovador de la Concordia Social, el partido del Gobierno provincial. Si se repiten los resultados, entrarían dos del Gobierno misionero y el presidente del PRO, Humberto Schiavoni, como senador por la minoría.