“Todos los días busca pelear, pero no tiene sentido”. La frase bien podría haber salido de boca de alguien que no encuentra el rumbo a su vida de pareja y está a punto de tirar la toalla. Pero no. Pertenece a un gobernador, en referencia al intendente de la ciudad capital de la provincia, antiguo aliado y con quien el archivo no ahorrará fotos de los buenos tiempos, aquellos de pleno romance.

Hasta que un divorcio en malos términos cambió el panorama: el autor de la frase, Juan Manzur, mantiene ahora una tensa relación con Germán Alfaro, intendente de San Miguel de Tucumán, quien saltó del FpV a Cambiemos para las elecciones de 2015 que consagraron a ambos a sus cargos actuales.

La instantánea no es sólo tucumana (y no sólo peronista). Gobernadores e intendentes capitalinos que antaño se abrazaban (y hasta alcanzaron juntos el poder) tienen ahora una feroz disputa política. Otros casos elocuentes son La Rioja, Santa Fe y Tierra del Fuego.

Tucumán

El salto de Alfaro hacia las filas de Cambiemos dejó una herida abierta en el PJ tucumano. Si bien Manzur no suele ahorrar críticas, tras las PASO legislativas que le dieron el triunfo por más de 20 puntos a su vice Osvaldo Jaldo por sobre el radical José Cano (extitular del Plan Belgrano), el exministro de Salud de Cristina Kirchner entró en formato zen. El viernes recibió estoico las críticas de Mauricio Macri en la reinauguración del aeropuerto y sólo se limitó a agradecerle y a darle la bienvenida.

Alfaro también arremetió y ayer lanzó una campaña de junta de firmas en la que él mismo posó, bolígrafo en mano, para pedir la intervención de la Sociedad de Aguas de Tucumán, de propiedad estatal.

Cuando el intendente anunció la iniciativa, Manzur respondió con ironía: “Me dio un saludo tan lindo por el Día del Amigo que yo me entusiasmé y pensé que íbamos a trabajar juntos”. Para Alfaro, SAT es ineficiente y una caja política. Antes, durante la campaña, desde el gobierno provincial acusaron al intendente de prestar estructura para acciones clientelistas junto con el ministerio de Desarrollo Social de la Nación a favor de Cano.

En mayo, el congreso del peronismo había exigido a Alfaro la renuncia al partido. Éste recogió el guante y dio un paso al costado: “No formo parte ya de esa mentira que es el PJ de Tucumán”. Y se fue, nomás.

La Rioja

Los riojanos no conocen el modo zen. “Yo puse a este inútil, me costó horrores hacer que lo voten”, manifestó hace días Luis Beder Herrera, diputado nacional, exmandatario y titular del PJ de La Rioja, respecto del intendente capitalino Alberto Paredes Urquiza. Beder Herrera es también padrino político del actual gobernador, Sergio Casas.

La distancia entre el PJ oficial y el intendente, también peronista, se fue acrecentando. En las elecciones locales del 4 de junio, Paredes Urquiza presentó lista propia para enfrentar a sus exprotectores.

En las últimas semanas la interna terminó de estallar con dos conflictos: el traspaso de la órbita municipal a la provincial del servicio de transporte urbano (aprobada ayer por diputados locales) y una denuncia del intendente por un estrangulamiento en el envío de fondos. Por el primer punto, hubo tensos cruces por la suspensión del servicio que mantuvo a la capital sin transporte hasta que se resolvió el traspaso. Por el segundo, funcionarios de Casas explicaron hace dos días a Nación los mecanismos de transferencia a los municipios, en un intento de aclarar la cuestión, que sigue trabada. De fondo, están los reclamos del gobernador por más fondos a la Casa Rosada.

Tierra del Fuego

La gobernadora Rosana Bertone y el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, llegaron a sus cargos en 2015 bajo el sello del FpV. No tardaron en tomar distancia: Vuoto, del sector del kirchnerismo más duro, cuestionó el dialoguismo de la mandataria con la Casa Rosada.

La ruptura se institucionalizó en las PASO, donde el kirchnerismo de Vuoto se quedó con la victoria bajo el Frente Ciudadano y Social, y Bertone auspició otro sello -Tierra de Unión, tercero a poco más de tres puntos de la lista FpV-.

La semana próxima Vuoto disertará en Buenos Aires junto a su par de Río Grande, Gustavo Melella, sobre autonomía municipal. El tema no es menor y pone arriba de la mesa el gran conflicto: el cobro del impuesto inmobiliario y automotor, que pasaría de las arcas municipales a las provinciales. Tema resistido por los intendentes y en manos del Superior Tribunal de Justicia fueguino (podría escalar a la Corte Suprema de la Nación).

Santa Fe

La incómoda situación del radicalismo santafesino erupcionó con la unificación de fechas de las elecciones nacionales y locales dispuestas por el gobernador socialista Miguel Lifschitz. En su condición de doble aliado del Frente Progresistas Cívico y Social (FPCyS) en la provincia y de Cambiemos a nivel nacional, la UCR debió optar. Y si bien en el conteo fino de dirigentes no hubo un abandono masivo, en términos institucionales José Corral, intendente de la capital y titular del Comité Nacional de la UCR, arreó a su partido del FPCyS a Cambiemos. Y el salto de vereda cortó relaciones.

Desde entonces, los dardos alimentan páginas: críticas de Lifschitz por la posición de Corral respecto a la deuda de Nación con Santa Fe; demanda de Corral por atraso en envío de fondos educativos; cuestionamientos del gobernador por la impugnación a una lista de Cambiemos. Y la lista sigue.