La relación entre algunos gobernadores y la Casa Rosada está tensa. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, cree que hay jefes provinciales que están sobreactuando su pelea con Mauricio Macri para obtener un rédito para las elecciones.

En Balcarce 50 ponen como ejemplo al riojano Sergio Casas. Con él habían acordado la devolución de un punto de la coparticipación, pero el convenio fue dinamitado por el jefe político de Casas, Luis Beder Herrera.

Algo similar ocurre con el pampeano Carlos Verna, con el formoseño Gildo Insfrán y con la catamarqueña Lucía Corpacci. Frigerio dice puertas adentro que hay mandatarios que leyeron muy mal el resultado electoral. “El gobierno salió muy fortalecido, pero parece que algunos no lo entienden”, confió a El Intransigente un funcionario nacional que dialoga con los jefes territoriales.

Por lo pronto, el gobierno nacional no avanzará -al menos hasta después de las elecciones- con la reforma tributaria, pese a algunas versiones que indican lo contrario.  “No hay reunión prevista con los gobernadores, ni tampoco discusión por los fondos de la coparticipación”, explicaron en Balcarce 50.

La Corte Suprema podría darle la razón a María Eugenia Vidal en su reclamo por el Fondo del Conurbano y eso podría provocar un terremoto entre los mandatarios provinciales: en eso no hay fisuras, ninguno quiere ceder recursos para la provincia de Buenos Aires.

De cualquier modo, los gobernadores se reorganizarán post elecciones, incluyendo el armado de los bloques parlamentarios, que pretenden que sean abultados.