En el marco de la solemnidad de Cristo Rey, el obispo de La Rioja, monseñor Marcelo Daniel Colombo, presidió la misa de asunción del nuevo párroco de la catedral y santuario San Nicolás de Bari, presbítero Gustavo de la Puente.

En su homilía, el obispo recordó que “en Cristo todos volverán a la vida”, a través del camino que Él nos indica: “dar de comer al hambriento y de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar al preso y al enfermo, acoger al peregrino”.

Refiriéndose al nuevo párroco, el prelado afirmó que “su ministerio viene a engarzarse con la misión llevada adelante por sus predecesores en quienes reconocemos el testimonio y la fidelidad en el ejercicio de su misión”, y mencionó particularmente al presbítero Héctor Montiel, quien desde 1994 pastoreó la comunidad parroquial y en estos próximos días asumirá un nuevo y desafiante servicio pastoral.

“Deseo destacar la significación de esta celebración dada la condición de parroquia, catedral y santuario que reviste esta Iglesia. Estrechamente unida a la vida diocesana por ese rico entramado de funciones nos conecta con el misterio de la Iglesia, signo de la Palabra que se esparce buscando oídos y corazones, de la Vida que se celebra dando nacimiento, alimentando, sanando, comprometiendo y del Pastoreo de Cristo que se hace solidario de todos los hombres para llevarlos al Padre”, añadió el obispo.

En este caso concreto, detalló monseñor Colombo, “la triple dimensión que caracteriza a esta Iglesia, enriquece y compromete el ministerio pastoral que en adelante ejercerá por el término de seis años el padre Gustavo”.

En cuanto a la parroquia San Nicolás, el prelado explicó que “la misión del párroco de enseñar el Evangelio, celebrar los sagrados misterios y cuidar pastoralmente de la comunidad, no se ejerce en soledad sino con la ayuda de otros sacerdotes y laicos, en espíritu de comunión con toda la Iglesia” y señaló que para no quedar “encapsulada” en el pasado, la parroquia “está llamada a considerar los nuevos desafíos de la cultura urbana”.

El obispo consideró importante además “que en su condición de Iglesia madre, nuestra parroquia Catedral anime un liderazgo evangelizador del centro de la ciudad, interactuando con creatividad pastoral y fraternidad cristiana, con las vecinas parroquias de la Merced y San Francisco y la Iglesia de Santo Domingo. Un liderazgo de anuncio y servicio que ayude a acrecentar la formación de comunidades cálidas y acogedoras de los hermanos y hermanas que se acercan para integrarse como hijos de una Iglesia, Casa y Escuela de Comunión”.

Como Catedral diocesana, monseñor Colombo señaló que la iglesia “tiene una altísima significación en la vida de la diócesis” más allá de su carácter histórico o de símbolo para una ciudad o provincia.

“La catedral es un ícono de la comunión diocesana, en la convergencia de dones y carismas, en su rica variedad de ministerios y servicios. Las tumbas de los obispos nos recuerdan el ejercicio de este ministerio a lo largo de la historia de la diócesis. La tumba de monseñor Angelelli, tan visitada por hermanos y hermanas no sólo de La Rioja sino de otros lugares del país, nos invita a considerar la catolicidad de un mensaje de compromiso y esperanza que supera las fronteras geográficas y jurisdiccionales para vibrar con los valores representados”.

“Se espera de las celebraciones que tienen lugar en la Iglesia Catedral una ejemplaridad que oriente a las demás parroquias y comunidades en las suyas propias”, dijo el obispo, pero advirtió que “hay una ejemplaridad más amplia y necesaria que deberá concretarse en un estilo institucional que haga de la Catedral un espacio de fraternidad de los sacerdotes y las comunidades entre sí, un ámbito de solidaridad testimonial en relación con las distintas iniciativas que vayan a surgir en función del bien común”.

Finalmente, y en su carácter de santuario, San Nicolás “es la sede de máxima veneración de nuestro Santo Moreno que indica el camino de Jesús, Niño Alcalde y buen Pastor”, aseguró monseñor Colombo, y consideró que “con toda justeza podemos llamarlo San Nicolás de La Rioja, honrando ese vínculo fuerte y protector con los hijos e hijas de esta tierra, el amigo de Dios que ‘pecha’ por los riojanos y riojanas”.

“Este Santuario ofrece un ámbito para que Dios actúe su misericordia a través del sacramento de la penitencia o el diálogo espiritual con un sacerdote que como guía, ayude a discernir caminos de vida nueva. La Iglesia ‘hospital de campaña’, como gusta decir al Papa Francisco se constituye así como Madre de Misericordia en esta Casa de San Nicolás, donde confluyen vidas y esperanzas de tantos hermanos riojanos”, reflexionó el pastor de La Rioja.

Finalmente, y al poner en funciones al padre Gustavo como nuevo párroco y rector de la catedral y santuario de San Nicolás, monseñor Colombo agradeció su disponibilidad para trabajar en la nueva misión que propone la Iglesia y lo encomendó a la protección maternal de la Virgen.