Los gobernadores culpan a Macri por el fracaso del debate

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El oficialismo ofreció compartir los costos entre la Nación y las provincias. La letra chica del acuerdo quedó a cargo de Quintana, quien hizo los cálculos financieros en el momento para dar el último sí.

“Es un acuerdo que satisface ampliamente los requerimientos que se estaban planteando, con lo cual deja muy buena expectativa para la aprobación de la ley el lunes”, dijo Bordet, a la salida del Congreso, tras la reunión. “Todo el interbloque Argentina Federal se comprometió a dar el quorum”, reafirmó Urtubey, de jean y zapatillas, por la urgencia con la que se convocó el encuentro.

El interbloque de Cambiemos estuvo representado por su presidente, Mario Negri; Massot; Daniel Lipovetzky (Pro); Miguel Bazze (UCR), y Juan Manuel López (Coalición Cívica). Por la oposición, entre otros, los salteños Kosiner y Andrés Zottos, el correntino Oscar Macías, la entrerriana Mayda Cresto y el pampeano Sergio Ziliotto.

Este último, cercano al gobernador Carlos Verna, no comprometió su apoyo y pidió tiempo para pensarlo.

De todas formas, la presencia del resto del BJ alcanza para garantizar la sesión. “Tenemos la voluntad de cumplir con el compromiso que han firmado los gobernadores”, dijo Kosiner, en una conferencia conjunta con Negri, Massot y López, uno de los diputados más cercanos a Carrió.

El kirchnerismo y el resto de las bancadas de la oposición, las más críticas de la iniciativa, no fueron convocadas al encuentro.

Por redes sociales ya anticiparon su oposición al proyecto que se tratará de nuevo en un Congreso protegido por un amplio operativo de seguridad. Aunque pasaron casi 48 horas, a los gobernadores peronistas les dura la bronca. Están furiosos con que desde la Casa Rosada se les achaque el fracaso de la sesión de anteayer y deslindan responsabilidades en el Gobierno.

El quorum previo al levantamiento de la escandalosa sesión trazó una línea divisoria entre los que aportaron al comienzo del debate con la presencia de los diputados que les responden y aquellos cuyos legisladores esquivaron sus bancas.

Más allá de esa división, a la hora de repartir culpas, los caciques peronistas no dudan. Y coinciden. Creen que Mauricio Macri se confió de más, que actuó con soberbia y que no midió las consecuencias de acelerar la discusión de un tema sensible y de impacto directo en el ánimo social como una reforma previsional.

“Sacar semejante reforma por pocos votos, con un gol sobre la hora es una locura. Les faltó cintura política”, opinaron ayer cerca de un gobernador del norte.

“Acá se equivocó el Gobierno. No pueden no haber medido que a esta altura no hay ningún argentino que no crea que se les está metiendo la mano en el bolsillo a los jubilados”, graficó el vocero de otro cacique.

Para los gobernadores, Macri no sopesó el impacto de que el tema fuera ganando espacio en el debate público. En ese avance, aseguraban ayer, está la principal diferencia entre el momento de la aprobación del proyecto en el Senado, el 29 de noviembre último, y la previa de la discusión en Diputados.

En el análisis de los mandatarios, esos errores de cálculo aparecen asociados a lo que consideran “fallas serias” en la comunicación de la reforma y sus alcances. El Gobierno tardó en ocupar lugar en el debate público de los cambios. “Perdió la batalla mediática. No hubo voceros que salieran a explicar bien la reforma. Y cuando lo hicieron, ya era tarde”, repasaban ayer.

También hubo errores políticos, creen los jefes peronistas. El primero, creer que la firma del pacto fiscal y el diálogo fluido con varios gobernadores garantizaba el voto de los diputados. “Frente a temas tan sensibles, la línea directa entre los gobernadores y el Congreso no siempre funciona. Juega fuerte el costo político y los diputados no estaban dispuestos a poner la cabeza ellos solos”, razonó uno de ellos.

El segundo error fue poner la urgencia por encima del consenso. El apuro del Gobierno y la resistencia a aceptar cambios que obligaran a repetir la discusión en el Senado también pesó en la rebelión de los diputados peronistas que no dieron quorum, admitían ayer desde las provincias gobernadas por el PJ.

El factor que coronó la furia tiene nombre y apellido: Elisa Carrió. La jugada de la jefa de la Coalición Cívica de anunciar que se compensaría a los jubilados antes de pedir que se levantara la sesión enojó a todos. “Si ya habían decidido jugar esa carta, ¿por qué no nos avisaron antes de la sesión? La historia hubiera sido otra”, se quejaron ante la nacion cerca de un mandatario del centro del país.

Aparece en este punto, el dilema del costo político. A los gobernadores les cayó mal que con el anuncio en pleno recinto, Carrió y el Gobierno quedaran como los “salvadores del universo”, según la descripción de uno de ellos, y los gobernadores como quienes “entregaron” a los jubilados.

Más allá de la pila de reproches, hay una realidad que permanece inalterable: Macri y los gobernadores se necesitan. Así fue desde la llegada de Cambiemos al poder y así seguirá siendo hasta 2019. No hay reducción del déficit posible sin un recorte sustancial del gasto en las provincias, y la mayoría de las provincias dependen de fondos de la Nación para subsistir. La dependencia mutua está intacta y explica por qué, más allá de cimbronazos como el de anteayer, la Casa Rosada y los gobernadores seguirán negociando como hasta ahora. Quedó claro ayer mismo, con la negociación del bono para compensar a los jubilados. Sólo cuatro gobernadores peronistas se presentaron a la cita. Pero se beneficiarán todos. La rueda vuelve a girar. Con el compromiso que sellaron ayer el Gobierno, legisladores y gobernadores de instrumentar una compensación económica a jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) en marzo próximo, la ley de reforma previsional debería ser un hecho en la sesión de pasado mañana. El oficialismo espera contar con un piso de 150 votos positivos.

En efecto, a los 108 diputados propios de Cambiemos se sumará la treintena de legisladores que integran el interbloque Argentina Federal. Esta bancada, que responde a los gobernadores peronistas y preside el salteño Pablo Kosiner, había escatimado su aporte en la frustrada sesión de anteayer, cuando el oficialismo debió levantar el debate por los espectáculos de violencia que se vivían en el recinto.

Tras el acuerdo sellado ayer en la presidencia de la Cámara de Diputados, Kosiner anunció que su bancada dará quorum y apoyará la iniciativa. La única excepción sería la de Diego Bossio, ex jefe de la Anses durante el segundo mandato de Cristina Kirchner e impulsor de la actual fórmula de movilidad jubilatoria.

“Los diputados del interbloque Argentina Federal van a dar quorum y votarán esta ley; ya se solucionó el principal conflicto que era el empalme entre los dos sistemas”, enfatizó ayer el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.

El oficialismo también sumará el voto de la diputada Alma Sapag, del Movimiento Popular Neuquino (MPN). El gobernador de la provincia, Omar Gutiérrez, participó de la reunión de ayer junto a sus pares del PJ y de Cambiemos.

“El acuerdo es una propuesta superadora; no va a haber pérdida económica para los jubilados ni para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo”, destacó la diputada Sapag.

A este lote de nuevos apoyos se sumarán aquellos que dieron quorum el jueves pasado antes de que se frustrara la sesión. Se trata de los diputados peronistas por Córdoba, Tucumán, Chaco, Misiones, Catamarca y San Juan; también, los legisladores del interbloque socialdemócrata, que preside Martín Lousteau, y los diputados del Frente Cívico de Santiago del Estero.

En cambio, mantendrán su postura de rechazo los bloques del Frente para la Victoria, que comanda Agustín Rossi; del Frente Renovador, presidido por Graciela Camaño, y los bloques de izquierda.

“Es poco claro cómo se instrumentará el bono de compensación”, enfatizó Rossi, quien aseguró que este acuerdo suscripto ayer mantiene “los efectos negativos de la reforma previsional”.

Desde el Frente Renovador, el diputado Facundo Moyano cuestionó el acuerdo. “Se ahorran 100 mil millones de pesos con los jubilados y quieren «compensar» con un bono que representa 4 mil millones. Son un chiste, una vergüenza. Digan que es un ajuste, la misma perversidad, serían sinceros”, criticó.

En cambio, el gobernador entrerriano Gustavo Bordet elogió el acuerdo. “Convertimos el proyecto de reforma previsional en una buena ley, digna de ser votada el lunes”, destacó el mandatario. “Este acuerdo satisface los requerimientos que se estaban planteando y deja muy buenas expectativas para la aprobación de la ley el lunes que viene. Los jubilados no perderán ni un peso”, insistió.

Fuente: La Nación