A cambio del apoyo a la reforma jubilatoria, el Gobierno negoció más fondos y obras para las provincias

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El recurso extremo del DNU y el “bono” de Elisa Carrió tejieron el relato público para que, en las últimas cien horas, los gobernadores peronistas se pongan en línea con Mauricio Macri y le prometan diputados pero, sobre todo, soporte político para aprobar la Reforma Previsional.

El “bono compensatorio”, que en el mejor de los casos será de 750 pesos -por única vez- se convirtió en la pieza central del argumento de los jefes provinciales y de los legisladores peronistas para salir a bancar el proyecto de Cambiemos.

Pero cuando, el jueves a media tarde, Carrió levantó la sesión mientras la calle ardía se apuró la negociación más fina y concreta entre la Casa Rosada y las provincias. Los resultados de esas conversaciones no figurarán en el texto que hoy tiene en agenda tratar Diputados.

Las negociaciones, que el domingo todavía continuaban y seguirán hoy hasta el borde de la sesión, combinaron “beneficios” para cada provincia -el equipo de Marcos Peña redactó informes sobre lo que consigue cada distrito- y un componente más duro sobre los riesgos de que fracase el paquete legislativo de Macri.

El Gobierno quiere mostrar una foto grande, con más de una docena de gobernadores -anoche hablaban de 14 y seguían a teléfono abierto para sumar a los reacios- que refleje que no es una aventura solitaria.

Los caciques, en particular los peronistas, también se animan entre ellos. “Si somos muchos, mejor”, dicen desde el interior sobre no quedar unos pocos retratados en el podio de los “colaboradores”.

El tumulto es necesario para otros actores: los diputados nuevos, que reportan a gobernadores nuevos, debutan en un escenario feroz y con una proyecto indeseable. Entre los gobernadores del PJ trascendió que el gobierno estaba por encima de los 135 votos para empezar la sesión. “Todo depende de lo que pase en la calle”, confió un operador provincial.

En ese tránsito, el Gobierno y los gobernadores llegaron negociaciones bilaterales que, en general, giraron sobre estos puntos:

# Consenso. “Si no hay reforma previsional, no hay Pacto Fiscal”. La advertencia circuló antes de la sesión del jueves y sirvió, en principio, para que se alcance el ajustadísimo quórum. Pero desde el viernes se convirtió en amenaza. Sin pacto fiscal se cae todo el acuerdo entre Macri y los gobernadores y reaparece lo que fue la mayor amenaza de estos meses: el Fondo del Conurbano y su caja de $ 55 mil millones que perderían las provincias. La espada de una cautelar o un fallo a favor de María Eugenia Vidal fue primordial para sentar a todos los gobernadores, peronistas y no peronistas, en la mesa de Rogelio Frigerio a acordar lo que luego se conoció como “consenso fiscal”. Ahora aquel expediente volvió a aparecer en la mesa de negociación.

# Cajas. De caerse el Pacto Fiscal, arrastraría otro elemento que es hipersensible para trece provincias que no transfirieron sus cajas previsionales y dependen de fondos nacionales para cubrir sus déficit. En 2017 eso ascendió a unos $ 15 mil millones. El Gobierno alertó que si no tiene su reforma previsional, no tendría recursos para asistir a las cajas provinciales.

# Obras. La semana pasada, además de telefonazos, hubo varios mano a mano entre gobernadores y ministros macristas. En esas charlas se acordaron obras que fueron -o serán- incorporadas a la ley de Presupuesto 2018, proyecto que recién comenzará a tratarse una vez que se haya aprobado la reforma previsional que pide Macri. En criollo: sin esa ley, el resto de los textos parecerían naufragar.

# Asistencia. Sin que se vuelque en un texto puntual, los gobernadores también acordaron que la Nación será más “colaborativa” cuando las provincias requieran, como posiblemente ocurra a fin de año para pagar sueldos y aguinaldos, anticipos de fondos o asistencia vía ATN para cubrir “eventualidades”, según la metáfora de un mandatario. Hay casos más sensibles como el riojano: Sergio Casas todavía espera que le agreguen al presupuesto el artículo de fondos extra copa que siempre recibe, como compensación, La Rioja.

Fuente: Clarín