Gobernadores quedaron en el foco del Gobierno

Luego de la sesión más complicada que vivió Cambiemos desde que llegó al poder por la sanción de la polémica reforma previsional, en la Casa Rosada aumentó el malestar con el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, y hay desconfianza hacia los mandatarios de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, y de San Juan, Sergio Uñac. El presidente Mauricio Macri reconoció esto durante la reunión de gabinete en la que admitió que algunos jefes provinciales “no jugaron bien”.

La Casa Rosada cuestiona principalmente que los mandatarios no colaboraron para sacar adelante la ley, lo que hubiera significado un duro revés político para el Ejecutivo. Según el oficialismo, el acuerdo que firmó Macri con los gobernadores en noviembre garantizaba los votos y el quórum para la reforma previsional

Pero para algunos el acuerdo no fue tan claro. El líder santafesino, Lifschitz, opinó lo contrario. “En ningún momento fue parte de la discusión”, aseguró sobre los cambios jubilatorios. El gobernador de San Juan coincidió en otra entrevista. Uñac sorprendió a la Casa Rosada con su “falta de compromiso”, luego de haber mantenido un diálogo fluido con Balcarce 50. A esta lista se suma Gerardo Zamora, quien suele mantener diálogo con la Casa Rosada, a tal punto que la última semana fue uno de los pocos mandatarios que asistió al lanzamiento del Plan Nacional de Derechos Humanos.

A su vez, el diputado y ex gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, denunció a la Casa Rosada por las “tremendas presiones” a las provincias, a las que aseguró que “tienen agarradas” con que “si no votan” a favor de las iniciativas oficiales, “no les bajan la plata”. En cambio, desde Balcarce 50 aseguran que no hay conflicto ni habrá tensión con las provincias. El argumento es que necesitarán sacar adelante más reformas y, por tanto, el apoyo de los gobernadores.

Fuente: Cronista Comercial