Polémica por la relación de gobernadores con Nación

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Un papel determinante juegan los gobernadores peronistas en el marco de las necesidades que el gobierno nacional tiene en un Congreso en minoría en ambas cámaras. Contó con ellos durante la primera mitad del mandato de Mauricio Macri, y redobló ese lazo a partir del triunfo de Cambiemos en las elecciones.

Para conseguir las reformas que impulsa, necesita de ellos, y eso se vió sobre todo en el trámite de la reforma previsional, en cuyo marco el gobierno no ocultó su fastidio por la postura de algunos gobernadores en la frustrada sesión del jueves de la semana pasada, pero finalmente tuvo éxito en la sesión de esta semana.

Un ex gobernador como el riojano Luis Beder Herrera, hoy diputado nacional, encendió la polémica al cuestionar ayer al gobierno por las “tremendas presiones” a las provincias, a las que aseguró que “tienen agarradas” con que “si no votan” a favor de las iniciativas oficiales, “no les ‘bajan’ la plata”.

“Fue duro porque las presiones de la Nación son tremendas y nos tienen agarrados con el tema de que si no votamos no nos bajan la plata”, se quejó. El presidente del PJ riojano afirmó que durante los dos primeros años del gobierno de Mauricio Macri los legisladores que responden al gobernador de esa provincia, Sergio Casas, “acompañaron con las leyes” pero “no mandaron” recursos ni obras.

“La realidad es que no se ha iniciado una sola vivienda en La Rioja”, agregó el diputado opositor.

Asimismo, ratificó su rechazo a la reforma previsional y consideró que al gobierno “se le cayó la careta’: “Que hagan lo que quieran, pero yo contra la gente, los abuelos, los niños y los excombatientes de Malvinas no me puedo meter”.

“Estoy tranquilo porque hemos hecho todo lo posible para tratar de impedir esta ley tan perversa y dañina que muestra el verdadero rostro del presidente Mauricio Macri”, añadió.

No es la opinión del tucumano Juan Manzur, quien declaró ayer en rueda de prensa que “en ningún momento” se sintió presionado por el gobierno nacional para apoyar la reforma previsional aprobada por la Cámara de Diputados de la Nación.

“La aprobación de la reforma previsional se dio en el marco de un compromiso que firmamos 23 gobernadores de las provincias con el presidente Mauricio Macri, y en ningún momento me sentí presionado”, aclaró Manzur.

“En el medio surgieron algunas modificaciones por las cuales viaje a Buenos Aires este último lunes, cuando se trataba la medida en la Cámara de Diputados, para interiorizarme, como fue el caso del bono compensatorio”, agregó.

A su vez, el gobernador de Chaco, Domingo Peppo, afirmó ayer que para apoyar las reformas legislativas que impulsó Mauricio Macri, “no nos ponían un revolver en la cabeza”. En declaraciones radiales, el gobernador desestimó que haya habido presiones para apoyar las reformas y contrastó el tipo de relación de los mandatarios provinciales con el gobierno central de la anterior gestión.

Al respecto, precisó que su posición para apoyar las reformas está relacionada con su compromiso “de defender los intereses del pueblo de Chaco”.

Además, argumentó en la necesidad de “sostener la gobernabilidad, la institucionalidad” y “de preservar la paz para posibilitar el crecimiento de la provincia”.

El mandatario relevó que los apoyos también se enmarcaron “en el Consenso Fiscal que firmaron el Presidente y los gobernadores de 23 provincias, que tuvo un correlato en el Senado y luego en Diputados”.

El acuerdo entre Presidente y los gobernadores “no quedó ahí”, y “luego fue sometido a la consideración de diputados y senadores nacionales de todas las provincias y de cada uno de los sectores políticos que tienen representación parlamentaria”, resaltó.

Peppo sostuvo que el Consenso Fiscal sirvió para “salir de una amenaza tan grande como era la demanda de provincia de Buenos Aires, que iba a dejar al Chaco en una situación de emergencia por la quita del equivalente a dos meses de recursos que se destinan a la masa salarial”.

En ese contexto, el que salió a criticar fue Aníbal Fernández, quien aseguró que el gobierno quiere “tener agarrados de las bolas” a los gobernadores para hacerles “el viejo dunga-dunga”.

“A veces las necesidades de las provincias los ponen en situaciones incómodas y tienen que estar hablando con el poder central, que los ahogan ex profeso, para que tengan que ir al pie y les reclaman ciertas cosas. Es el viejo dunga-dunga”, sostuvo el dirigente kirchnerista.

En diálogo con Radio del Plata, el ex senador nacional criticó el vínculo entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales: “Acá no se quiere resolver el tema de las provincias: los quieren tener agarrados de las bolas de las formas más groseras para que tengan que presionar a sus legisladores

Fuente: Diario Popular