Diputados aprobó el Presupuesto y el Consenso Fiscal

Publicado por

En la última sesión del año, la Cámara de Diputados aprobó esta noche el grueso de los proyectos económicos que el Gobierno quiere tener sancionados antes de fin de año. El Presupuesto 2018 se llevó la mayor parte del debate y recibió apoyo del peronismo dialoguista, así como del massismo, para alcanzar media sanción. La votación arrojó un resultado de 165 votos afirmativos, 64 negativos y una abstención. La semana próxima lo votaría el Senado. En tanto, se convirtió en ley el Consenso Fiscal firmado por la Rosada con 23 provincias y la Responsabilidad Fiscal que limitará el gasto de las provincias.

El proyecto de Consenso Fiscal, producto del consenso entre el Poder Ejecutivo y 23 de los 24 gobernadores, se convirtió en ley con 145 votos a favor, 53 en contra y 20 abstenciones.

Por su parte, el proyecto de Responsabilidad Fiscal, obtuvo 159 votos a favor, 55 en contra y 3 abstenciones.

En la sesión maratónica se trató también un proyecto para redistribuir la coparticipación de acuerdo al Pacto Fiscal, que elimina el Fondo del Conurbano y prórroga el impuesto al cheque.

La última sesión de una intensa semana que comenzó con el lunes de furia que no impidió la sanción de la reforma previsional en la madrugada siguiente, arrancó a las 11.40. A Cambiemos se sumó para la aprobación de las cuentas del 2018 al interbloque Argentina Federal (AF) ligado a los gobernadores peronistas y al massismo. En contra, el kirchnerismo y la izquierda. En sintonía con AF estuvo el influyente senador Miguel Pichetto, para que al pasar a la Cámara alta la iniciativa sea sancionada sin cambios.

Como cada año, las negociaciones subterráneas giraron en torno a las obras públicas. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, “atendió” hasta casi la medianoche del miércoles en el despacho del presidente de la Cámara, Emilio Monzó, sitio de peregrinación de gobernadores y diputados que los representaban. Las provincias del interbloque AF aparecían favorecidas para garantizar los votos clave: acueducto en La Pampa, obras viales para Salta y Tucumán, hídricas en Entre Ríos, rutas y puentes en Chaco. En AF querían cerrar pronto el debate, porque había gobernadores oficialistas celular en mano pujando con sus propios funcionarios. “Todos quieren su obra en la planilla anexa, porque si no, no tienen derecho al pataleo. Están con liquid paper borrando unas obras para poner otras”, graficó un testigo.

Diego Bossio, del bloque Justicialista, alegó que es un Presupuesto “débil” porque “hay supuestos macro que ya no se están cumpliendo” (como la previsión del inflación) y todo el paquete económico que lo rodea -como el Consenso Fiscal- “limitó la distribución de recursos”. Es que el peronismo “de los gobernadores” aspiraba -ya desde el año pasado- a una mayor distribución automática. Desde el oficialismo se admitió que para “compensar” la menor inversión en obra pública se incluyó una planilla de proyectos de participación público-privada (PPP), que en rigor es mayormente inversión privada.

Otro motivo de roces fue la famosa planilla “anexa B” de recursos para las universidades nacionales que reparte unos $1.200 millones, con quejas en el recinto de los que consideraran (radicales en general) que “su” universidad había quedado fuera de ese beneficio extra.

En cuanto a las cajas previsionales no transferidas, las provincias lograban un incremento de la automaticidad de las transferencias: $12 mil millones, sobre un total de $17 mil millones.

La sesión arrancó con cuestiones de privilegio, en los que se repudió la agresión a Martín Lousteau; las que sufrieron varios diputados opositores en choques con gendarmes; la insólita justificación del radical K Leopoldo Moreau a la brutal agresión al periodista Julio Bazán (ver página 13) y quejas de Máximo Kirchner porque no recibió “solidaridad” cuando su familia fue víctima de escraches. En tanto que Nicolás del Caño, del FIT, advirtió de una “demonización de la izquierda” y comparó a Mauricio Macri con Stalin.

Metidos en el Presupuesto, el macrista Luciano Laspina planteó la reducción del déficit fiscal como una de las principales metas. “El Presupuesto 2018 anticipa nuevamente el crecimiento de la economía 3,5%. Desde 2011 que no crecía dos años seguidos”, aseguró. También defendió el endeudamiento. “Es absolutamente sostenible”.

Desde el massismo, pusieron reparos. “Nos preocupa mucho que no podamos tener un límite al endeudamiento como sí le pusieron limitaciones a los gobiernos provinciales. Pero en general vamos a acompañar”, definió Graciela Camaño. El ex ministro kirchnerista Axel Kicillof, muy crítico, sostuvo que “es un Presupuesto de ajuste, de endeudamiento” y denunció que las previsiones de la economía “dan gracia, porque son falsas”. Sostuvo que “el Presidente dijo que este año la inflación sería del 17% y va a terminar con el 26%”. Dijo que el proyecto quedó “viejo, obsoleto” y “si tuvieran decencia deberían mandar a rehacerlo”. Pese al apoyo de su bloque, Bossio advirtió: “Sigamos con esta políticas de altas tasas, con ganancias cómodas para los que viven de la usura y no va a cambiar el modelo productivo”.