El Gobierno, inquieto por los pasos del PJ para salir del estado anárquico

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En proceso de reorganización, aun lejos de un liderazgo definido y con derivación incierta. En la Casa Rosada consideraron que en el peronismo comenzaron los movimientos para salir del “estado anárquico” en el que lo dejó la tercera derrota consecutiva en la provincia de Buenos Aires, territorio que hace unos años parecía inexpugnable para el PJ. El Gobierno no sólo viene siguiendo con atención los desplazamientos en ese partido, a la vez busca operar para perfilarlo en línea con sus necesidades de acuerdos, ante la condición de minoría de Cambiemos en el Congreso. “Cómo se reacomodan es una discusión y un problema de ellos, lo que a nosotros nos conviene es que sean mayoría los que se sienten a dialogar”, resumió uno de los funcionarios que sigue de cerca y participa de las negociaciones.

Gustavo Menéndez, intendente de Merlo y titular del PJ bonaerense, fue uno de los dirigentes que mostró más movimiento en los últimos días: habló con gobernadores -desde Juan Manuel Urtubey a Gildo Insfrán-, con Sergio Massa -con foto difundida desde Pinamar- y Florencio Randazzo, y con referentes parlamentarios como Miguel Angel Pichetto. También pasó, antes de fin de año, por la Casa Rosada para reunirse con Rogelio Frigerio -ministro del Interior-, su segundo Sebastián García de Luca y Nicolás Massot, jefe del bloque macrista en Diputados. Lo acompañaron otros dos intendentes del conurbano, Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Mariano Cascallares (Almirante Brown), y Diego Bossio y Eduardo Bucca, integrantes del bloque Justicialista.

Bienvenido sea que podamos tener un diálogo. Algunos en el peronismo empujan para ir del estado anárquico a un nivel de reorganización mirando a futuro, en tándem con los gobernadores”, marcaron en el Gobierno como un punto positivo ese canal abierto, en palabras de un funcionario del ala política con “una lógica de gestión y una línea más moderada”. Pasadas las legislativas, el macrismo dejó de ubicar al massismo como actor determinante para buscar acuerdos y eligió recostarse sobre un sector del peronismo, con anclaje en los gobernadores. A diferencia de su antecesor, Fernando Espinoza -más crítico y más ligado al kirchnerismo-, Menéndez como nuevo jefe del PJ bonaerense entró en ese esquema. A María Eugenia Vidal también le reditúa: lejos de La Cámpora, legisladores provinciales peronistas aportaron votos al Presupuesto y reformas en la provincia.

Hasta ahí la conveniencia en la teoría, también aparecen las desconfianzas y las dudas que sobrevuelan en la Casa Rosada, que en todo caso despejará el tiempo y las próximas votaciones controvertidas en el Congreso, como la reforma laboral.

“Hay que ver qué hace el peronismo con Cristina, hace bastante que hablan de futuro pero hace tres meses terminaron con ella”, expuso una de las incertidumbres un funcionario, en referencia a los intendentes que se colgaron de la boleta de la ex presidenta en la última elección. Otro escenario para develar será el recorrido que tomará Massa, debilitado por el resultado de octubre. “¿Qué es el massismo hoy?”, se escuchó la pregunta retórica en un despacho de la Casa Rosada.

En principio, el Gobierno preferiría al Frente Renovador al margen de ese sector dialoguista del PJ. “Donde se mete Sergio empieza la especulación. Ya nos pasó con algunos gobernadores y tomamos nota. Firmaron y después trabajaron en contra”, siguió la queja por un grupo de mandatarios peronistas que le sacó el cuerpo -y los votos de sus diputados- a la reforma previsional. El sanjuanino Sergio Uñac fue el que más sorprendió y quedó peor en la mirada del Gobierno, por la confianza que había generado hasta ese momento. Los movimientos zigzagueantes de Carlos Verna (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Sergio Casas (La Rioja) los vieron venir. Parte de la estrategia del Ejecutivo será reforzar los apoyos con diputados que no responden a gobernadores. Los bonaerenses Bossio y Bucca entran en ese lote.

Un último dilema que exige un delicado equilibrio se sucede de cara a 2019 entre la buena relación con los gobernadores e intendentes peronistas -traducida en recursos y obras, Menéndez y el resto fueron a la Casa Rosada con esos pedidos- y el objetivo de Cambiemos de crecer en provincias y municipios, principalmente a costa del PJ. “Puede ser incómodo para algunos, pero tienen claro que tenemos que trabajar con los que gobiernan y también para ganarles en 2019”, indicaron en el Gobierno ante las susceptibilidades de dirigentes propios. En la última elección la boleta de concejales de Cambiemos se impuso en 38 de los 66 distritos bonaerenses en manos del peronismo.