Colectoras y ley de lemas, el obstáculo de Cambiemos para ganar gobernaciones

Tras la buena cosecha de legisladores de octubre, el siempre vigente laboratorio electoral de Cambiemos empezó a estudiar las chances de ganar gobernaciones en 2019 y chocaron con un viejo problema.

Si bien confían en ganar Santa Cruz, ser competitivos en Tucumán y pelear en Formosa, sus sistemas electorales siguen diseñados para reelecciones eternas y rara vez los gobernadores legislan contra sí mismos.

Macri igual lo intentó: cuando visitó Tucumán le pidió al gobernador Juan Manzur eliminar la colectoras, un método vigente también en provincias oficialistas como Corrientes y Jujuy.

Claro que en la tierra azucarera es un desmadre: se aplica mediante “acoples”, o sea, un candidato a gobernador arrastra una combinación indefinida de listas locales, la mayoría de punteros que así cumplen con sus jefes.

El Gobierno apuesta a arrasar en Santa Cruz, confía en ganar en Tucumán y se tiene fe de triunfar en la capital de Formosa. Pero los sistemas electorales están diseñados para reelecciones permanentes. 

En 2015 Manzur se consagró en medio de un escandaloso escrutinio, en el que mucho tuvo que ver el sistema de votación. “Quisimos ser democráticos, pero vamos a revisarlo”, prometió en ese entonces la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich.

Pero el sucesor de su esposo no le hizo caso y menos lo haría con la salida al ruedo de Alfonso Prat Gay como candidato de Cambiemos, que se suma al siempre dispuesto José Cano, de la UCR.

Peronistas y macristas tucumanos creen que el economista puede crecer en su provincia natal pero no lo imaginan buscando colectoras por cada rincón de Tucumán. Y no hay forma de ganar de otra manera.

Formosa es otro caso similar, aunque con matices: en Cambiemos saben que es difícil ganar la provincia pero no la capital, donde terminaron voto a voto en octubre. Allí imaginan dando un batacazo al senador formoseño Luis Naidenoff, pero no será fácil si persiste la ley de lemas.

Vieja picardía caudillista, consiste en que cada fuerza presente muchos candidatos y sumen sus votos al final del día. Los gobernadores materializan sus lealtades regionales y consagran a uno de los suyos, que no siempre es el más votado de la provincia.

Insfrán la mantiene y también Alicia Kirchner, de Santa Cruz, cuya reelección parecería una epopeya con su crisis económica, pero los lemas siempre pueden ser una ayuda inesperada.

Persisten también en Misiones, pero Macri está contento con la ayuda de Hugo Passalacqua en el Congreso así que por ahora no es un problema.

Al presidente sólo le queda la presión de la opinión pública para lograr que alguno de estos gobernadores decidan votar como el resto del país y empezará pronto con esa tarea.

Los reclamaran hasta el hartazgo los legisladores de Cambiemos cuando inicien el debate por la reforma política en el Senado, donde fue cajoneada en 2016. La frenaron los gobernadores del PJ.



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