Furiosos con el mega decreto, el peronismo quiere lanzar ya un candidato a presidente

“Pagamos un costo tremendo por apoyar la reforma previsional y ahora nos responden con un DNU”, se escuchó, palabas más palabras menos, en los diálogos telefónicos de estos días entre diputados y senadores peronistas que integran los bloques cercanos a los gobernadores.

La bronca se materializó en un comunicado del Bloque Justicialista de Diputados, presidido por el salteño Pablo Kosiner; y pronto se conocería otro similar del senador Miguel Pichetto y sus dirigidos. Agustín Rossi, jefe del bloque K, los invitó a unirse para voltear el decreto en recinto.

En ese clima, lejano a las tertulias fraternales en la Casa Rosada que cerraron el 2017, los gobernadores planean acelerar el lanzamiento de un candidato a presidente para oficializarlo después del mundial.

Urtubey quiere ser presidente y dice tener a favor una baja imagen negativa. No quieren confluir con Cristina pero aceptan que lo mejor sería una sola primaria peronista con algún dirigente que la represente, como Agustín Rossi o Jorge Taiana. 

Los nombres no salen de Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti, aunque el salteño parece más interesado: no tiene reelección en su provincia y exhibe entre los suyos una baja imagen negativa, o sea, todavía puede crecer.

“Un 30% todavía no me conoce”, se postula, aun golpeado por la derrota electoral de las legislativas, que también arrasó a su par cordobés.

Pichetto, que nunca se va de vacaciones, es el más interesado en apurar un candidato e inició una ronda de reuniones con gobernadores para animarlos, todo un desafío. Este martes se vio con el entrerriano Gustavo Bordet.

En diciembre habló del tema con Pablo Kosiner, jefe del interbloque federal, aún golpeados por haber apoyado la impopular reforma previsonal.

Quedaron en reunir a sus bancadas en febrero para fijar una pauta de trabajo y reafirmar una identidad común.

No esperan que para esa fecha el Gobierno cancelaría la convocatoria a sesiones extraordinarias y los sorprendiera con un decreto múltiple, que mezcló temas diversos como la quita de tierras del ejército, la posibilidad de embargar sueldos o la de constituir fideicomisos con el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de Anses.

“Algunos temas hubieran pasado fácil por el Congreso y otros los hubiéramos discutido, pero jamás nos negamos al diálogo”, coincidían en ambas Cámaras.

En la Casa Rosada no tienen esa visión armónica de los acuerdos de fin de año. Predomina el reproche por una “traición” que hizo caer la reforma previsional aquel violento jueves 14 de diciembre, aunque fue sancionada 4 días después.

El apuro en instalar un candidato choca con la estrategia de los intendentes bonaerenses de proponer un frente electoral que no excluya ninguna versión de la oposición, mucho menos a Cristina Kirchner.

“Están pensando más en su futuro que la idea de tener una propuesta electoral. Cristina no pasa un ballotage”, repiten entre los gobernadores y sus súbditos.

Claro que a nadie escapa que, como sugieren los alcaldes bonaerenses, para llegar al ballotage no es posible que haya tres listas en una elección de primera vuelta y chocar contra la ex presidenta puede ser letal.

Aspiran, por lo bajo, a que Cristina cumpla con su plan de “ayudar al que enfrenta a Macri”, como prometió en un acto del 28 de diciembre, no sea candidata y postule en su lugar a una figura alternativa.

Miran con simpatía a Jorge Taiana o Rossi, que empezó el año con nuevo look. Se afeitó su barba, marca registrada de sus años de kirchnerismo furioso.

Pero aclaran que esa será, en tal caso, una negociación al filo del cierre de listas. Antes, los gobernadores quieren a su candidato caminando. Después del mundial.



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