Los gobernadores quieren desdoblar para esquivar una ola amarilla

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Mientras estudian cuando definir un candidato presidencial, los gobernadores peronistas ya saben cómo defender su terruño: desdoblar las elecciones provinciales y evitar que sus rivales arrastren el voto de Mauricio Macri.

No es una estrategia ni mucho menos ni tiene relación con su condición de opositores. En 2015 casi todas las provincias votaron antes y el año finalizó con más de 30 domingos electorales, un cronograma que complica la agenda del Gobierno y llega a parlizar el Congreso.

“Algo mejor podemos hacer”, sugirió el subsecretario de Asuntos Políticos Adrián Pérez a representantes provinciales, cuando empezó a gestionar una ley de reforma política.

Los gobernadores le impidieron a Macri la boleta electrónica y la simultaneidad de las elecciones provinciales con las nacionales. Su plan es votar antes en sus provincias y dividir a la oposición. 

No encontró respuesta, como tampoco con el proyecto de ley para implementar la boleta única electrónica, aprobado en Diputados y archivado en el Senado, donde la voz de los gobernadores se hace sentir. Pérez insistirá en marzo, pero no hay mucha expectativa.

Es que el cronograma y el sistema de votación son las armas de los mandatarios peronistas para ser reelectos y no las arriesgarán

El plan es sencillo: pelear su provincia antes de octubre con la oposición dividida y sin un choque de frente con la marca Cambiemos.

Fue lo que en 2017 logró fabricar Marcos Peña y le permitió ganar en muchas provincias peronistas, siempre con la campaña electoral a su cargo.

En Buenos Aires no habrá doble jornada y no sólo por la voluntad de María Eugenia Vidal: por orden de Néstor Kirchner, la reforma política de 2009 incluyó la obligatoriedad de votar gobernador y presidente el mismo día.

Algunos ya empezaron a maniobrar para la disputa de pago chico: el cordobés Juan Schiaretti presentó un curioso proyecto de ley que habilita candidaturas simultáneas a gobernador y a primer legislador provincial.

Apunta a dividir a Cambiemos, donde los radicales Mario Negri, Ramón Mestre y Oscar Aguad pulsean con los macristas Héctor Baldassi y Nicolás Massot.

Si alguno se enoja, tal vez pueda presentarse por las suyas, someterse a una derrota digna y un consuelo como legislador provincial electo. Nada menor.

En Córdoba ya no habrá boleta única papel como en 2011 y 2015 sino voto electrónico, otra excusa para no mezclarse con candidatos presidenciales.

Es un elector con larga tradición de votar provincia y Nación en días separados, con antecedentes curiosos como en 2011. “Schiaretti es ganable, pero no por 20 puntos como en octubre. En las elecciones provinciales juega el aparato estatal y se hacen a un lado las simpatías nacionales”, reconoció ante LPO uno de los referentes del PRO cordobés.

Ese año José Manuel de la Sota ganó con 43 puntos y un discurso crítico del kirchnerismo y una semana después Cristina obtuvo un porcentaje similar en Córdoba. ¿Qué hubiera ocurrido si se votaba todo el mismo día y la ex presidenta tiraba un candidato propio en su boleta? Nadie quiso averiguarlo.

El entrerriano Gustavo Bordet también evalúa desdoblar, a diferencia de su antecesor Sergio Urribarri. “Macri y Cristina tienen su porción y lo mejor es separarlos de su contienda local y pelear mano a mano con la oposición”, entienden en entorno.

Las elecciones legislativas dejaron una enseñanza: si Cristina impone un candidato puede ocasionar una derrota peronista, como ocurrió en Salta y Chaco. En 2019 y con elección desdoblada, la unidad del PJ y afines puede ser una tarea más simple.

Con comicios separados, Bordet postergaría su idea de implementar boleta única, porque siempre es más fácil imponerse con papeletas a color con la figura estelar en una punta.

Claro que este plan relaja la misión de buscar un candidato presidencial, que Miguel Pichetto quiere tener urgente para después del mundial, fastidioso por su rol de intermediador con un Gobierno que empezó el año firmando decretos e ignorando al Congreso.

Se lo repitió ayer a Bordet y recordó que el salteño Juan Manuel Urtubey es el único peronista que no puede reelegir en 2019 y está dispuesto a enfrentar a Macri.

También se anota el tucumano Juan Manzur, Schiaretti suena pero se corre y los demás no hablan de otra cosa que de reelegir. Y antes de votar presidente.