El peronismo reimpulsa la liga de gobernadores

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Con el argumento de que se trata de “reuniones de trabajo” por gestión, el gobernador Juan Schiaretti alimenta la liga de gobernadores peronistas para consolidar el canal de diálogo que está abierto con el Gobierno nacional.

Según La Voz del Interior, el mandatario cordobés, junto al tucumano Juan Manzur, trata de reflotar la liga de gobernadores peronistas, luego de algunos roces que se generaron dentro de este grupo de poder opositor.

La última reunión de la liga de gobernadores del PJ fue el 27 de octubre del año pasado, en la sede del Consejo Federal de Inversión (CFI), en Capital Federal.

En ese encuentro se fijó la posición de las provincias gobernadas por el PJ ante los proyectos de reformas previsional e impositiva que impulsó la Casa Rosada.

Las diferencias de criterio entre los propios gobernadores opositores y los incidentes que se produjeron por la aprobación de la reforma previsional generaron ruido en la liga, que no volvió a ser convocada durante este año.

Días pasados, Schiaretti y Manzur compartieron una misión oficial a Dubái. Durante esa gira compartieron varias charlas políticas. La conclusión de ambos mandatarios fue que había que seguir apoyando la gobernabilidad, pero poniendo algunos límites al Gobierno nacional.

“Después del costo político que significó la aprobación de la reforma previsional, no tenemos margen para seguir apoyando medidas antipopulares. Tampoco podemos seguir dejándole el campo libre a Cristina Fernández para que se plante como la única opositora a Macri”, fueron las principales coincidencias de ambos gobernadores, según una fuente schiarettista.

En este contexto, tanto Schiaretti como Manzur comenzaron a trabajar con bajo perfil para recomponer la relación entre las provincias gobernadas por peronistas. El cordobés recibió el viernes al riojano Sergio Casas y este lunes hará lo mismo con el misionero Hugo Passalacqua.

Café y cabrito

Schiaretti compartió el viernes pasado con Casas un homenaje al cumplirse el 183° aniversario de la muerte del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga.

No todo fue protocolar. Schiaretti y Casas tuvieron dos momentos para hablar de política. A solas, según fuentes del Centro Cívico, los gobernadores analizaron los giros de la coparticipación federal y la presión del Gobierno nacional por bajar impuestos.

Schiaretti se comprometió y apoyó de manera pública el reclamo de su colega riojano de que la Nación le devuelva a su propia provincia un uno por ciento de coparticipación que le restaron hace más de dos décadas.

Luego del acto, Schiaretti y Casas compartieron un almuerzo en una hostería en Sinsacate. Según testigos, entre la entrada de salames y el cabrito del plato principal, los gobernadores volvieron a abordar la relación con la Casa Rosada y la interna del PJ nacional.

Casas es uno de los gobernadores peronistas que reconoce a Schiaretti como uno de los referentes de los mandatarios peronistas.

El riojano comparte con el cordobés que la reorganización del peronismo nacional se debe hacer sin el cristinismo duro.

Este lunes, Schiaretti recibirá al misionero Passalacqua, un mandatario que llegó al poder encolumnado dentro del kirchnerismo, pero hace tiempo que empezó a marcar diferencias con la expresidenta Cristina Fernández.

Precisamente, durante la visita del mandatario misionero se firmarán acuerdos de cooperación entre Córdoba y Misiones en materia de turismo.

Pero la cuestión política no estará ausente. En los últimos meses, Schiaretti aceitó su relación con Miguel Pichetto, presidente del Bloque Justicialista en el Senado, quien cuenta con 25 miembros y tiene la llave para la aprobación de las leyes en la Cámara Alta.

El bloque que preside Pichetto tiene como segunda autoridad al senador Carlos Caserio, también presidente del PJ cordobés.

En este escenario, Pichetto también resalta ante cada gobernador que no hay margen para aprobar leyes “antipopulares”: fue suficiente con la reforma previsional.

El senador rionegrino ya les transmitió a dos ministros macristas que no hay chances de que su bloque apoye una reforma laboral que no tenga el respaldo “explícito” y “público” de la CGT.