Zulema Yoma: “Todavía no pude enterrar a Carlitos”

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En conversación con El Intransigente, la mamá del joven automovilista reclama que aún no pudo darle sepultura “como corresponde” porque el cráneo está en la morgue. Nunca fue al Cementerio Islámico, donde está el resto del cuerpo.

Zulema sintió que se le apretó el pecho. Se le hizo un nudo en el estómago. Sentía desvanecerse, y solo un pensamiento pasaba por su cabeza. Nunca había experimentado ese malestar. Ni en los disgustos con su ex marido, ni con la muerte de sus padres. Estaba bañándose cuando la chica que trabajaba en su casa había entrado nerviosa al baño, y entre sollozos le había dicho: “¡Señora, salga! Se cayó el helicóptero de Carlitos”.

La mañana del 15 de marzo de 1995, previo a pilotear el helicóptero en el cual encontraría la muerte, Carlitos o Junior, como le decían, había pasado por la casa de su mamá para pedir su bendición, como lo hacía siempre antes de una carrera.

Junior llegó a la casa de Zulema, donde también se encontraba su hermana Zulemita. Estaba de pasada solo unos minutos. Al llegar, tomó una pastilla de su portafolio y se recostó sobre la cama, mirando el techo.

-Eh, chancho ¿Estás bien?
-Sí, vieja. Me duele la cabeza.
-¿Por qué no me llevás con vos a la carrera?
-No, vieja, porque va una chica conmigo.
Zulema no insistió. Carlitos era conocido por ser un chico seductor, al cual le
gustaba salir de noche.

Esa charla banal sería la última que tendrían el joven y la ex primera dama del presidente Carlos Menem, que gobernó la Argentina en los años ’90, la década del neoliberalismo salvaje.

Foto: El Intransigente

Había soportado los comentarios del presidente “mujeriego”, había tolerado que Menem la echara de la casa de gobierno, y que los medios de comunicación la trataran de desquiciada. Pero la muerte de su hijo, de su “chancho”, la quebró.

Hija de sirios que llegaron a la Argentina buscando nuevas oportunidades de vida, Zulema conserva las mejores tradiciones árabes de generosidad y el ser anfitriona. Es musulmana, y jura que no odia. Dice que no puede odiar, ni siquiera, a quienes más daño le hicieron.

“A mi hijo lo mataron. Yo no sé por qué, ni quién pero lo mataron. Fue el tercer atentado de la Argentina”, sostiene con seguridad en diálogo con El Intransigente. Desde el momento en el que se enteró del fallecimiento, y al ver algunas de las irregularidades que se cometieron en la investigación, el dolor de la pérdida de su hijo se convirtió en lucha por buscar justicia. Está segura de que a Carlitos lo asesinaron por ser el hijo del presidente.

“Le dije a Carlos ¿Qué hicieron con mi hijo? Y él jamás me dijo que fue un accidente. Le he pedido llorando de rodillas que cuente lo que sabía, pero siempre mantuvo el silencio”, recuerda con tristeza y bronca Zulema.  En ese momento, el ex mandatario estaba en plena campaña electoral para lograr un segundo mandato presidencial.

Menem rompió el silencio en el 2014 cuando frente al Juez , Carlos Villafuerte Ruso, que a 23 años de la caída del helicóptero aún investiga la causa, pidió permiso para violar el secreto de Estado y contar que su hijo no tuvo un accidente, como se dijo, por manejar irresponsablemente, sino que lo mataron, y culpó al Hezbolá. Después cambiarían las versiones.

Los hechos
El mismo día que murió Carlitos, la Fuerza Aérea cortó con un hacha el resto de la avioneta y la trasladaron a un galpón, lo cual impidió una pericia correcta. Ni a Junior, ni a al corredor Silvio Oltra con quien viajaba, se les practicó autopsia al momento de la muerte. Lo harían por primera vez casi un año y medio después, por pedido de su madre.

En 23 años, sucedieron muchas situaciones y teorías sin explicación. A los pocos meses del siniestro, murieron en situaciones extrañas 14 personas entre testigos y peritos. Se habló también de una tercera pasajera (hay testigos que dicen haberla visto) y del maletín que por algún motivo conservó Emir Yoma, funcionario de confianza de Menem en ese momento, sin contárselo a su hermana. Hasta el día de hoy no se hablan.

Otro de los temas tiene que ver con las pericias. Los restos del helicóptero que la Justicia entregó al seguro, luego los volvió a pedir para realizar nuevos estudios que arrojaron que había restos de esquirlas y los desestimaron por considerar que había estado en manos privadas, cuando ellos mismos lo entregaron.

En el 2017, exhumaron los restos del cuerpo de Carlitos para comprobar si todos sus restos pertenecían al joven. Zulema había denunciado que habían cambiado algunas partes, donde podría haber recibido algún disparo, al encontrar algunas contradicciones en las pericias y al haber descubierto tierra roja en el ataúd del Cementerio Islámico de San Justo, en una de la exhumaciones.

Sin embargo, el Cuerpo Médico Forense encontró que los restos que compararon pertenecían a Junior. Quedan comparar las radiografías de algunas partes que no pudieron cotejar, y la ex primera dama sospecha, ante todo, del cráneo que aún se encuentra en la morgue.

La muerte de Carlitos dejó a Zulema con una inestabilidad emocional, que a veces la sume en una profunda tristeza. Pero cuando reflota, continúa con su búsqueda inalcanzable por saber la verdad sobre su hijo. En todos estos año no visitó el Cementerio porque no creía que fuera el cuerpo de Junior, a tal punto que la tumba no lleva su nombre. Ahora espera que le devuelvan el cráneo para poder trasladarlo y darle la sepultura que se merece.