¿Llamó o no el Gobierno para bajar gobernadores?

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En La Pedrera, el mega complejo de Villa Mercedes, San Luis, donde se reunieron sectores del peronismo, se repitió como un padrenuestro: el gobierno nacional apretó, extorsionó o pidió, según el interlocutor, para que gobernadores y dirigentes no vayan al encuentro.

Desde Casa Rosada, ayer, salieron a descartar que haya existido algún tipo de intromisión. “A nadie le pedidos que no vaya a la cumbre, son faltas acusaciones”, dijeron desde el gobierno y apuntaron al kirchnerismo.

El speach PRO apuntó, además, que hay diálogo permanente con los mandatarios provinciales pero que no hay interés en “meterse” en cuestiones partidarias. Como siempre, las verdades son parciales.

La semana pasada, el gobierno puso en marcha un operativo para evitar que los gobernadores del PJ se sumen a un dispositivo de unidad global contra Cambiemos. Eso no implica que hayan existidos llamados explícitos. Tampoco que no hayan existido. En el lenguaje de la política, determinadas cuestiones no se hablan. Se sobreentienden.

El acto de Mauricio Macri con Gildo Insfrán en Formosa y el almuerzo de Rogelio Frigerio con Sergio Uñac en San Juan fueron los movimientos más visibles de la Casa Rosada para acercar posiciones con dos mandatarios del PJ,uno muy crítico, el otro fluctuante.

Después de la cordialidad y los compromisos con Frigerio, no parecía lo más prolijo que Uñac se trepe a la fervorosa tarima de La Pedrera donde solo hubo maldiciones sobre Macri.

Tampoco, en la cuenta inicial, hay demasiados mandatarios dispuestos a zambullirse a esa aventura: el salteño Juan Manuel Urtubey y el cordobés Juan Schiaretti están en otra variable, al igual que el entrerriano Gustavo Bordet, aunque su promotor, Sergio Urribarri, se apareció en San Luis.

Los gobernadores, en general, actúan en bloque y esa era la expectativa en torno a Uñac: si el sanjuanino iba, quizá lo hacían también Insfrán y Carlos Verna, y Casas y posiblemente también Lucía Corpacci. Pero no.