Escenario: Casas, gobernar y que nadie se enoje

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El gobernador transita el camino que desembocará en el 2019 con un peronismo sin rumbo. No puede reelegirse, pero podría aspirar a una diputación nacional.


 

Cada mañana que se levanta Sergio Casas debe pensar “que me deparará el día”. El gobierno y el peronismo tendrían que ser dos vías distintas, pero no lo son. El Justicialismo está sin horizonte dentro de un mar de incertidumbre de las candidaturas.

El gobernador queda fuera de la lista, ya que no puede reelegirse. Podría aspirar a una diputación nacional. De allí en más, las internas subterráneas están en el orden del día.

Funcionarios que se autodefinen casistas y otros que hablan con Luis Beder Herrera. En ese fogoneo están casi todos, con excepción de Casas que no quiere pelearse con nadie y más en el final de su mandato.

Por eso, debe contentar a todos y hasta la propia oposición. Recibió en su despacho a Cambiemos de la Legislatura.

Hubo una fuerte movida por la remoción de funcionarios no casistas y quedó solo en los comentarios de los pasillos de Casa de Gobierno. En eso, el gobernador cambió su número telefónico.

Unos le dicen ir por un camino y el silencio de otro, le envía un mensaje que esa ruta está equivocada.

El gobierno decidió blindarlo para que llegue al 2019 lejos de la artillería electoral. Pero es casi imposible porque el gobierno es el peronismo, salvo que algo haya cambiado.

Intendentes critican a Beder Herrera y elogian a Casas, y los diputados lo hacen a la viceversa. Néstor Bosetti se enoja con los diputados y camina con Cambiemos, y debe reemplazar al gobernador cuando se ausenta.

El peronismo critica al Presidente y el mandatario le reclama recursos. Toma café con algunos y esos luego toman mate con otro.

Así transita el 2018 el gobernador. El hombre de San Blas de los Sauces que llegó a gobernador pese a las manifestaciones de todos. Él llegó y los otros no, por algo será.