Casas y Beder Herrera llegarán juntos a las próximas elecciones

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Son las 17 de un día de otro mes y Ricardo Guerra a esa hora come el primer bocado (un bife). Todos los días almuerza cuando otros están por merendar. El horario de trabajo del ministro de Hacienda es de 9 a 17 en el primer piso de la Casa de Gobierno.

Habían pasados horas intensas en la administración local, a raíz de la fuerte embestida de un sector del gobierno para que el ministro haga un paso al costado. Con planes personales en otro ámbito, Guerra llegó en horas de la siesta al despacho del gobernador y puso a disposición la renuncia.

Según cuentan en la Casa de las Tejas, Sergio Casas se asombró y dijo: “Si vos renuncias, renuncio yo”. Así el mandatario provincial respaldó a Guerra, un hombre de la máxima confianza de Luis Beder Herrera.

La presión ejercida por (ex) radicales, ex bederistas y hoy casistas no habían dado resultado. Casas respaldó al ministro, oriundo de Chilecito, quien todos los meses trabaja para reunir casi 1.000 millones de pesos que se destinan para el pago de salarios. Por este motivo, cortó de cuajo varios gastos, entre ellos del pan.

En Córdoba, hace un par de días, Beder Herrera además se rodeó del bloque de diputados Justicialistas que preside Marcelo Del Moral. En una charla lejos del bullicio riojano, el diputado nacional le pidió a los legisladores provinciales que lo apoyen a Casas.

Era previo a la disparada del dólar y la incertidumbre por el futuro del país, aunque ya el ex gobernador había observado algunos números de sondeos nacionales.

Primero Casas avaló a Guerra y luego Beder Herrera pidió apoyar al ex gobernador. De esa forma, quedó zanjada la pretensión de algunos funcionarios y dirigentes para que se rompiera la sociedad política.

Cuando Alberto Paredes Urquiza insiste en que quiere construir dentro del peronismo, lo hace con el ánimo que los nuevos casistas se aglutinen en pos que el ex gobernador ya no tenga lazos fuertes en la Casa de Gobierno con el bederismo.

Es lo mismo que solicita un sector del Gobierno nacional, ya que Beder Herrera es un viejo conocedor de la política y es más, es el artífice de cada uno de los actores que juegan dentro y fuera del peronismo.

La convocatoria del Congreso del PJ se basaba en la posible intervención del partido, aunque el fondo era saber quién es quién. Funcionarios de la Casa de las Tejas habían operado para que no haya congresales y de esa forma, encaminarse en la doctrina de Paredes Urquiza, ex secretario bederista, que hay que construir sin el hombre de Campanas.

La idea fue tomando cuerpo por el vacío dentro de la Casa de Todos, pero nadie antes le había preguntado a Casas si lo avalaba. Ya sin número de teléfono conocido, muchos avanzaron para hacerle frustrar el llamado a Miguel Ángel Asís, ex vicegobernador de Ángel Maza y titular del Parque de la Ciudad, hasta precandidato a intendente.

En el mediodía del último día hábil, el gobernador le respondió hasta su misma gente: que no está en sus planes romper la relación con Beder Herrera. Lo hizo al participar de la reunión partidaria, adonde pidió dejar de lado las internas y vislumbró las complicaciones con el gobierno de Mauricio Macri.

En su discurso, Beder Herrera fue más allá al decir que él no aceptaría tener traidores en el gobierno. Se diferenció de Casas, un hombre que quiere terminar tranquilo su mandato.

Hoy el peronismo no tiene candidato instalado. Las últimas encuestas son lapidarias con aquellos que siempre han deseado llegar a la Casa de Gobierno: no superan el 3% al 7%.

El desmadre económico también afectó a la oposición, dandosé un crecimiento asombroso de rechazo a la gestión presidencial en la Capital. Eso no significa que esos votos vayan al peronismo.

Casas dice que quiere entregar el bastón de mando a otro peronista y Beder Herrera incluye hasta Paredes Urquiza, al decir que se llamará a internas para definir el candidato del PJ.

El ex gobernador descarta ir a otra elección, aunque aclara que no dejará de hacer política. Solo hay que mirar la agenda de audiencias que tiene en su casa, como en el campo.

Quizás dentro del gobierno, algunos funcionarios no evaluaron la altura del mandato del gobernador. Si se adelantan las elecciones para el mes de abril del año próximo, ya se sabrá quien gobernará la provincia. Y luego se sabrá qué sucederá en cada departamento, mientras que será la misma integración en la Legislatura, cuya mayoría comparte gran parte de la semana con Beder Herrera.

Por esto y por amistad, Casas y Beder Herrera se encaminan a llegar juntos al 2019.