Casas se prepara para convivir con la crisis de Macri

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Hasta hace dos semanas, la vida política le sonreía a Sergio Casas. Casi sin problemas, aunque su gobierno solo se había centrado en pagar los salarios estatales. Eso se comenzó a advertir en los sondeos de opinión.

Ya sabía que en el último trabajo de su gobierno saldrían a la luz las internas del peronismo en pos de ser candidatos en el 2019. Así el gobernador caminaba con una sociedad riojana enamorada de la política de Mauricio Macri. La corrupción del pasado no abría la discusión en torno a la realidad del país, que hoy salió a la luz.

Cómo será que la situación es complicada que Cambiemos debió guardarse todo su discurso de campaña para pedir auxilio al Fondo Monetario Internacional, mientras que la inflación y el dólar superan todas las previsiones.

Ese será el escenario que continuará hasta el 10 de diciembre de 2019, ya que el FMI pedirá ajustar el gasto público y desde el peronismo se buscará dar batalla política para contrarrestar, como la discusión sobre el tarifazo.

En Sanagasta, el gobernador transmitió su saludo a los diputados nacionales del PJ y comentó que la Cámara de Diputados Nacional “ha aprobado que paren los aumentos de las tarifas energéticas. La gente no da más”.

En ese sentido, dijo, sin ánimo de expresar crítica alguna: “Menos mal que decían que éramos nosotros los que aumentábamos las tarifas”. “La única verdad es la realidad. Ayer en el Congreso Nacional se demostró que La Rioja a través de sus escasos recursos sigue aportando para que tengamos la tarifa más baja y aun así no nos alcanza”, subrayó.

Asimismo, planteó: “No queremos ser reyes como tuerto en el país de los ciegos. La situación es compleja. Ayer fue votada esa ley en la Cámara de Diputados, ahora tiene que pasar al Senado y aquí cobran un rol fundamental los representantes de la provincia, nuestros senadores”.

En ese marco, ratificó que en La Rioja “su gobernador, su vicegobernador, sus autoridades, sus intendentes, sus diputados provinciales y el pueblo al cual representamos, no queremos más incrementos a las tarifas eléctricas”.

“No quiero que después digan que los gobernadores han dado rienda suelta a sus representantes. Yo no exijo a nadie, simplemente digo lo que siento. Y entre los intereses sectoriales, empresariales, quiero decirles que me voy a poner al frente del reclamo de la gente. Voy a marchar con la gente. Los dirigentes tenemos que estar con el pueblo”, sostuvo.

Del mismo modo, Casas auguró que el Senado de la Nación convierta en ley este proyecto que ya obtuvo la media sanción en Diputados, “y también aspiro, y lo digo con mucho respeto, que el señor presidente no la vete”.

De inmediato, Sergio Casas invitó a “unirnos todos por La Rioja, por la bandera de La Rioja, le hagamos honor a Facundo Quiroga, al Chacho Peñaloza, que perdieron su vida luchando por La Rioja. A Victoria Romero, a Joaquín Víctor González, a Monseñor Angelelli, a Rosarito Vera Peñaloza, a Severo Chumbita y a tantas mujeres y hombres anónimos. Nos unamos por favor, nos amemos como Cristo nos amó”.

Luego leyó un texto que lo acompaña cada día: “de rodillas ante Dios y de pie ante el mundo, un verdadero guerrero estudia cada derrota para convertirla en victoria la próxima vez, porque el mejor guerrero no es el que triunfa siempre sino el que vuelve sin miedo a la batalla. Dios siempre está y hace que triunfe el bien, el hombre con fe y esperanza”. Entonces agregó: “los riojanos sabemos de la fe y la esperanza, no queremos sufrir más” y procedió a expresar la Lección de Optimismo de Joaquín Víctor González.

Y reiteró el llamado a la unión. “Vamos a unirnos los riojanos. Dejemos nuestros intereses, somos hermanos y hermanas de La Rioja”.

El gobierno nacional busca coparticipar su crisis a las provincias y por eso, hace socios a mandatarios provinciales justicialistas, y aquellos que no están de acuerdo seguramente los dejarán de lado en el envío de recursos. Ya no se puede hablar de la obra pública, ya que es el primer ajuste.

Todos los meses, el Gobierno de Casas deberá reunir unos 1.000 millones de pesos para pagar los salarios y así convivir con los males del macrismo.