Ilustres desconocidos, el cargo gubernamental que genera planteos

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“A tres cuadras de la casa de Ricardo Quintela”. Un punto de referencia de los riojanos a la hora de ubicarse en ese sector de la ciudad. “El hipermercado está a dos cuadras de la vivienda de Beder Herrera”. Otro punto para llegar a un lugar. O sino las ubicaciones clásicas desde las reparticipaciones públicas.

En el oficialismo existen dos clases políticas: los conocidos y los ilustres desconocidos. Los primeros son aquellos que no pueden ir a tomar un café, ya que se les enfría. Todos los que los ven quieren hablar con ellos. Los segundos son aquellos que tienen mucho poder, pero nadie los conoce.

Este último caso es de aquellos que conforman las empresas del Estado, conocidas como SAPEM, aunque muchas desaparecen o se transforman en SAU (Unipersonales). La mayoría son jóvenes profesionales que arman su famlia con buenos sueldos del Estado y tienen la suerte que no se les enfría el café.

Caminar detrás de ellos y notar que casi nadie los saluda, o que nadie sabe adonde viven, les da la cierta tranquilidad de tener buenos momentos profesionales, pese a la crisis imperante.

En un cumpleaños se hablaba de política y se daba con mucha crítica al peronismo. Como en toda conversación había muchas verdades, pero también muchas falacias. Hasta que alguien dijo una frase mágica: “pero tu hijo es el presidente de una SAPEM”. La familia de ese funcionario privilegiado cambió de tema.

Así se puede enumerar decenas de casos con aquellos que ocupan cargos en el Estado en otro escalón gubernamental: asesores, auditores, directores o proveedores de SAPEM.

Hasta los propios ministros no les conocen sus rostros. Ni hablar de los intendentes y los diputados que cada día que pasa plantean con más firmeza la buena vida de los ilustres desconocidos.