Brizuela y Doria coordina el debate con más costo político: el tarifazo

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Una riojana tuvo su minuto de gloria en el Congreso. Inés Brizuela y Doria coordinó este miércoles el debate con más costo político para el gobierno de Mauricio Macri: las tarifas.

Como la titular de Derechos y Garantías, la senadora por Cambiemos debió escuchar una cataratas de críticas a las políticas del Presidente por el tarifazo de los servicios públicos.

El plenario de las comisiones de Derechos y Garantías; Energía, y Presupuesto pasó a cuarto intermedio hasta el martes a las 11.

Brizuela y Doria informó que el debate se retomará a las 11 completando la lista de oradores y luego se recibirán a gobernadores y representantes de Cammesa, la administradora del mercado eléctrico mayorista.

Este miércoles, el senador Miguel Pichetto dio un ultimátum al Gobierno: esperarán hasta el martes próximo una propuesta “alternativa” del Ejecutivo y si no llega, al día siguiente, miércoles 23, podrían sesionar para convertir en ley el proyecto que tiene media sanción de Diputados.

Pichetto despejó así dudas sobre la postura que adoptarían los senadores del PJ respecto a supuestamente “dilatar” el tratamiento de la iniciativa, en medio de la tormenta financiera y cambiaria de los últimos días. Con los votos del PJ, del bloque que lidera Cristina Kirchner y otros senadores que se sumarán, la oposición lograría el número necesario para sancionar la ley, que tiene destino de veto presidencial, según avisó la Casa Rosada.

Llevar a los gobernadores -no se precisó cuáles- es la carta que jugó Cambiemos para estirar el debate y también para ejercer presión sobre los senadores.

El proyecto aprobado en Diputados retrotrae las tarifas de luz, gas y aguas al 1° de noviembre de 2017 y establece los aumentos según el índice de variación salarial (para hogares) y de precios mayoristas (para pequeñas y medianas empresas). Las empresas deberían reintegrar lo “cobrado de más”, otro punto que cuestionó Naidenoff por afectar a las empresas de energía provinciales.

Esto fue objetado también en reunión previa de los senadores del PJ, donde se pidió votar “una ley que sirva, no que vaya derecho al veto”. Para eso aguardaban la contrapropuesta del Gobierno, sin muchas expectativa. Pichetto expresó que “no había margen” para no avanzar. De hecho, lo que para muchos fue un ultimátum, fue criticado desde el bloque cristinista como una concesión. El jefe de esa bancada, Marcelo Fuentes, declaró que hubo “complicidades” (alusión al PJ y Cambiemos) para dilatar la ley “provocando a la gente y echando más leña al fuego”. Los K querían dictamen ayer.

En Cambiemos admitían no tener “nada definido” sobre una contrapropuesta, indicó un senador oficialista, que sin embargo no quiso descartar la posibilidad.

En la reunión, el peronista salteño Juan Carlos Romero (integra un interbloque federal de 5 senadores, por fuera del PJ y los K), cuestionó que “hay gobernadores que nos piden no tratarlo pero sus diputados han votado a dos manos. No juguemos para la tribuna”.