Gobierno cree que Casas se fortalecerá con distanciamiento de Beder Herrera

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Sergio Casas es gobernador. Así lo dicen en los pasillos de la Casa de Gobierno. Consideran que asumió unos días antes de la renuncia de Ricardo Guerra y destacan que todo lo que pasa desde allí para adelante es pura decisión del mandatario provincial.

Todos las encuestas marcaban que Luis Beder Herrera era el gobernador encubierto. Las que se leían frente a la Plaza 25 de Mayo, como así también en el búnker bederista. Primero causaba risa, hasta la última: el crecimiento de la imagen negativa de Casas, que se encaminaba para igualar a la vieja política.

La mesa chica del casismo insistió que éste era el momento de alejarse y así se hizo, con el fin que la sociedad -los que le votaron y no- vean que Casas estaba al mando.

A las pocas horas, la Liga de Intendentes del Norte lanzó la reelección del gobernador.

Este jueves, Beder Herrera advirtió que el gobierno se lo entregaban en bandeja al radical Julio Martínez, al confirmar la puja con el casismo. Y además que él no tuvo nada que ver con las decisiones que se tomaban en la Casa de Gobierno.

Unos días antes había asegurado que era el mejor posicionado para el año que viene, pero reiteró que no sería candidato.

El casismo muestra sondeos de impacto: la mayoría avala que Casas se haya alejado de Beder Herrera, aunque muchos no creen. La oposición se encarga de instalar ese último mensaje.

Como gobernador, Casas descabezó las SAPEM, echó a la titular de Tierras, tomó el control del Banco Rioja por el incierto crédito de 300 millones de dólares y va por la Cámara de Diputados.

Muchos no creían de la pelea, pero esos ya sienten que el único “Ok” que vale (cuando responde) es del sauceño. La historia continuará.

 

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