¿Porqué la cumbre?: Casas no quiere ser Maza y se recluyó con enemigos de Beder

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El gobernador Sergio Casas jugó una carta fuerte el jueves pasado, como el viernes. Fue anfitrión de una cumbre el jueves en la Residencia Oficial y al otro día, partícipe de un acto organizado por Cambiemos en Chamical.

Con esos gestos, Casas respaldó los dichos de la oposición sobre la institucionalidad de la provincia y además reafirmó que no comparte los pensamientos del (ex) dueño del proyecto político, Luis Beder Herrera.

En el inicio de la semana pasada, los representantes de Cambiemos hicieron un llamado a la reflexión por los permanentes ataques que sufren las instituciones de la democracia que integran los tres poderes del Estado. “Varios acontecimientos públicos ocurridos desde hace un tiempo a esta parte nos permiten aseverar, sin temor a equivocarnos, que la forma representativa, republicana. democrática y social, adoptada como forma de gobierno por la constitución provincial, corre actualmente un grave riesgo”, remarcaron.

Y advirtieron que “las principales instituciones y funciones de gobierno instituidas, por mandato constitucional, están en un significativo proceso de desprestigio y preocupante pérdida de credibilidad en el consenso ciudadano. Están a la merced de los intereses partidarios del sector gobernante, generando actos y hechos públicos, totalmente amañados y rayanos con el estado de derecho vigente”.

No pasa desapercibido que el gobernador recibió a los representantes de Julio Martínez, los mismos que afirmaron que la democracia en La Rioja “corre actualmente un grave riesgo”.

Mientras tanto, en la Legislatura ingresaba un pedido de juicio político contra Casas impulsado por el abogado Enrique Leiva, que también había hecho lo propio cuando lo destituyeron al ex mandatario Ángel Maza.

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Casas cortó por lo sano y se recluyó con los enemigos de Luis Beder Herrera, a quien el bloque de diputados de Marcelo Del Moral le responde. Compartió la siesta del jueves con el intendente Alberto Paredes Urquiza, hoy declarado archienemigo bederista, y la cúpula macrista en La Rioja, y el viernes se fue a los Llanos para sacarse una fotografía con Martínez, otro dirigente muy crítico de Beder Herrera.

Aunque también es de San Blas de los Sauces como Maza, el mandatario provincial dejó en claro a su tropa, a la dirigencia opositora y hasta Beder Herrera que gobernará hasta el 10 de diciembre de 2019. El próximo paso puede ser una reunión con el presidente Mauricio Macri.

Avalado por la mesa chica del casismo, el gobernador en pocos días se quedó con el Ministerio de Hacienda, intervino virtualmente las SAPEM y la Secretaría de Tierras, y ahora trata de controlar a la Legislatura: todos bastiones bederistas.